El sueño de los seres humanos es objeto
de grandes investigaciones. Lo que ocurre desde que cerramos los ojos por la
noche hasta que los abrimos a la mañana siguiente es un misterio que con el
tiempo se ha ido descubriendo.
Al dormir, todos atravesamos diferentes
fases de sueño, pero decir que las fases de sueño de un bebé no son las mismas
que las de un adulto.
Un adulto pasa por 5 fases de sueño, 4
subfases de sueño No REM (movimiento ocular no rápido) divididas en sueño
ligero y sueño profundo, y una fase REM (movimiento ocular rápido), un tipo de
sueño muy ligero.
Sin
embargo, el patrón de sueño de los bebés es muy diferente al de los adultos.
Los bebés recién nacidos solamente tienen dos de las cinco fases. Estas son: el
sueño profundo y fase REM.
El sueño del bebé está dividido en cuatro etapas que se
van profundizando progresivamente. Cada una dura cerca de 90 minutos y siempre
obedecen a un mismo orden: sueño REM (más liviano y corto) y el sueño No REM
(más profundo y largo).
Todos
los bebés transitan por ciclos de sueño superficial y profundo durante una
misma noche. Conforme el bebé va creciendo, lo normal es que los sueños REM
vayan disminuyendo y que los No REM vayan aumentando.
A
la edad de 4 meses, por ejemplo, el bebé consigue dormir 3 o 4 horas
seguidas. Durante los 90 minutos de sueño profundo acompañado en los
extremos por el sueño liviano, el bebé experimenta un estado de semialerta. En
estos momentos es cuando el bebé está propenso a despertarse. Pero,
minutos después, entrará en la fase más profunda completando su descanso
nocturno de casi 8 horas.
Es muy simple y claro. Un recién
nacido necesita despertarse varias veces para alimentarse. Si tuviera cinco
fases necesitaría mucho más tiempo para dormir y no podría alimentarse tantas
veces como tiene que ser. Pasan mayor tiempo en sueño REM, menos profundo y más
abierto a los cambios del entorno. Luego entra en una fase de sueño profundo
(no REM) del que pueden despertar fácilmente. Toda la noche alternan las dos
fases.
Lo más probable es que ahí esté la
clave de muchos malentendidos. Es completamente natural y normal que los bebés
se despierten por la noche. Los bebés hacen esto para que “alguien”, por lo
general su madre, satisfaga su necesidad de comer. Por este motivo los bebés se
despiertan llorando. Esa es la forma que tiene un bebé de llamar a su madre
para que le dé de comer o simplemente para que lo tenga entre sus brazos, que
al igual que comer, es una necesidad básica del recién nacido.
No es sano intentar modificar el
patrón de sueño de los niños, va en contra de su propia naturaleza. También se
entiende por qué quienes defienden el dormir con el bebé sostienen que es más
natural que cualquier otra forma de hacer dormir al bebé. Así en cuanto se
despierta con hambre tiene cerca a su madre para alimentarse (hay veces que el
bebé mama y ni él ni la madre se enteran) y porque además se despierta menos
por la noche, pues al tenerla cerca no siente la necesidad de llorar para
buscar su calor. En ocasiones, el bebé se despierta llorando, mama cinco
segundos y se queda dormido de nuevo. No buscaba alimento, sino el contacto con
su madre.
Volviendo a las fases del sueño, es
alrededor de los seis meses cuando el bebé
alcanza el resto de las fases. Pero como todo, lleva su tiempo aprender a
“usarlas”.
Aquí comienza un período de adaptación
en el cual el niño va practicando cómo dormir, por decirlo de alguna forma.
Habrá noches que se despierte muchas veces, otras menos, alrededor del medio
año comienza a dormir de un tirón.
Alrededor del año, el niño empieza a
tener microdespertares, es decir, pequeños lapsos de despertar que son una
respuesta innata del ser humano a estar en constante alerta. Si a los
microdespertares le sumamos los miedos nocturnos, las pesadillas y demás hitos
nocturnos que suceden en la infancia, son alrededor de tres o cuatro años en
los cuales los constantes despertares por la noche son totalmente normales.
Para finalizar, queda decir que los
padres, familiares… lo acompañen y calmen en esas
interrumpidas noches.
Gabriela Plasencia Biondo
Kilian Pérez Silva
Miriam Rivero Negrín


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